Robert Bosch fue, como inventor y fundador de la compañía, uno de los
pioneros del desarrollo industrial. Su meta fue siempre orientar la técnica
de los inventos y productos hacia los deseos y las necesidades cotidianas de
las personas.
Su manera de actuar se regía siempre por su lema de "mejor perder dinero que
la confianza del cliente".
Tanto en aquel entonces como hoy en día, la marca Bosch es sinónimo de
tecnología práctica, es decir, de aparatos fiables y duraderos que facilitan
la vida a las personas que los utilizan.
En la actualidad, ganarse la confianza y justificarla significa algo más:
prestar especial atención a la protección del medio ambiente y de los
recursos naturales. Este es, hoy en día, el objetivo de muchas innovaciones
de Bosch. Los 200 millones de Euros que destinamos anualmente en proteger el
medio ambiente no son dinero perdido, sino una inversión en la confianza de
las futuras generaciones.
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